Ante las dificultades para elaborar quesos, cuatro crianceras de la región de Coquimbo aprendieron a fabricar barras de jabón a las que adicionan hierbas y especias. La iniciativa les permite una salida mucho más rentable.
Desde muy pequeña Celinda Gómez se dedicó a criar cabras y a la producción de quesos en la localidad rural de Las Barrancas, en la Región de Coquimbo. Sin embargo, los últimos años fueron duros para ella y para la mayoría de los crianceros de la zona. Las bajas lluvias hicieron escasear la comida de los animales, al haber menos praderas naturales. La consecuencia fue menos leche, por lo que fabricar los quesos se volvió cada vez más difícil.
Hoy, a sus 49 años, ve cómo le ha cambiado la vida. Hace algunos meses, junto con otras tres pequeñas ganaderas, se sumaron a un taller, impulsado por el Indap regional a través del programa Prodesal, para aprender a fabricar jabones de tocador en base a leche de cabra.
"Hace pocos meses empezamos con este rubro. No sabíamos nada y hemos aprendido con apoyo de Carla Cameron, veterinaria del Prodesal. Esto es mucho más conveniente que hacer queso, aunque los seguimos haciendo. Por ejemplo, mis cabras producen entre tres y cuatro litros de leche cada una. Con sólo medio litro puedo sacar hasta noventa jabones que vendemos entre trescientos y quinientos pesos cada uno, mientras que para hacer un kilo de queso necesito tener seis o siete litros de leche", cuenta con un optimismo que hace brillar sus ojos. Y el kilo de ese queso, por estos días se empina recién en los $4 mil.
"Desde chicas que trabajamos con cabras y recién ahora descubrimos esto de los beneficios para la piel de su leche y esto de los jabones. Pero ahora lo estamos aprovechando. Nos ha ido súper bien. Se está haciendo conocido, porque todo el jabón es natural y no lleva ningún químico", aclara, mientras comenta Erika Guerra (36), quien junto a sus hermanas Rosa (39) y Silvia (60) también forman parte de esta apuesta.
No se trata de jabones simples.
Manteca, aceite de oliva y especies, como avena, romero y ruda, amapola e incluso chocolate, son parte del secreto de este producto que "deja la piel suavecita y tersa", sostiene Erika.
Pronto, además, harán una capacitación sobre las propiedades de las hierbas para incorporar nuevas esencias y darle un plus a sus barras que ya les entregan un importante retorno económico.
"Aquí empezó una idea innovadora de transferir a los productores caprinos una forma de transformar la leche y lograr una mayor rentabilidad. Con esto lo consiguen", explica Bernardo Salinas, director regional del Indap.
Eso explica que poco a poco los jabones se conviertan en un rubro emergente que abre nuevas perspectivas a los crianceros. Ya hay 15 dedicados a ellos en la región.
Por ahora, la venta es a pedido, en ferias artesanales y en algunos locales de la zona. La meta a corto plazo es insertar el producto en los hoteles de la zona aprovechando la fuerte actividad turística. "Colocarlo en la hotelería permitiría aprovechar la gran población flotante que genera el turismo y, a la vez, posicionarlo como un producto típico local para los visitantes", recalca Salinas.
Para seguir avanzando y consolidarlo como un rubro, se requiere asegurar la producción de leche. Ello significa contar con alimentación permanente y estable, lo que no es fácil dado lo errático que se ha vuelto el clima. Una forma de evitar esos vaivenes es lo que busca el Programa Agrícola de Desarrollo Integral del Secano, Padis. Creado por Indap con un presupuesto de $6.700 millones, destinará parte de sus recursos a mejorar las fuentes de agua, la infraestructura, a la certificación de plantas queseras y a establecer un módulo medioambiental donde amplios sectores de terrenos serán convertidos en zonas de exclusión para recuperar la pradera natural y contar con forraje en ciclos de sequía.
Cleopatra tenía razón
La leche de cabra al contacto con la piel proporciona de forma directa los nutrientes que se encuentran disueltos en ella. Las lipoproteínas ayudan al paso de los nutrientes y del agua a través de la membrana de las células de la piel. Esta es la razón por la cual la piel queda tan suave.
Números caprinos
Según el último Censo Agropecuario, la Región de Coquimbo posee 404.562 cabezas de ganado caprino (32% más que la medición de 1997). La actividad genera más de mil millones de pesos anuales, tanto en carne, como en sus subproductos, entre los cuales ya está dando que hablar el manjar de leche de cabra.
Yanko Muñoz
Revista del Campo, El Mercurio



















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